Dónde comí en Milán

GINO SORBILLO – PIZZA GOURMAND

En nuestra primera noche caótica acabamos cenando en la pizzería Gino Sorbillo, concretamente cerca del Duomo pues esta pizzería tiene buena fama y es una especie de franquicia.

La encontramos en una lista donde aparecían las 10 mejores pizzerías de Milán según el que había escrito el artículo.

Cuando llegamos casi no había nadie por que era tarde pero aún así nos atendieron bien, sin nada destacable a excepción de la mujer que cobraba dentro que fue algo borde. Por lo demás el servicio sin más.

Cómo ya sabéis fuimos tres, así que pedimos de entrante una especie de albóndigas con una salsa de tomate increíble y dos pizzas, las dos iguales porque somos muy originales eligiendo. Las pizzas en mi opinión le faltaba salsa de tomate, no porque viniera poco sino porque en algunos trozos ni había y habiendo probado la salsa de las albóndigas te esperas que la de la pizza fuese sideral y no lo fue porque apenas tenía.

En líneas generales, para estar dentro de una lista de las mejores pizzerías de Milán … el nivel flojo flojo, la pizza no estaba mala, de hecho me hubiera fascinado si me la hubieran puesto en un restaurante en medio de Extremadura por ejemplo, sin ánimo de ofender a nadie, pero para estar en Italia me esperaba mucho más y no supero ni se acercó a mis expectativas, no le pondría más de un 6. Eso si las albóndigas, obligatorias.

De postre, se pidieron un tiramisú que según ambos estaba también al nivel del entrante, muy rico 🙂

Para pagar debéis entrar dentro del local pues en la entrada tienen la caja y una mujer os cobra allí directamente, junto al tarro de propinas del cual no hicimos uso. Recordad que en Italia según os atiendan ya os van a cobrar un suplemento de cubierto/servicio de entre unos 3,5 a 5 euros dependiendo del local, más el pan que lo cobran a parte, nosotros entendemos que este atraco cubre de sobra la propina.

En cuanto a calidad precio, la cena nos salió rondando los 25 euros por cabeza. 

QUORE ITALIANO

En nuestro segundo día por Milán habíamos decidido caminar bastante hacia un restaurante que habíamos visto en internet pero que resultó estar cerrado. Asi que no nos quedó más remedio que buscar una alternativa.

¿Sabéis esa sensación cuando quieres tomar algo y no encuentras ni un bar y cuándo ya no lo necesitas te aparecen cien en la misma calle? pues un poco eso nos pasó.

Buscamos un restaurante porque se hacía tarde y todo eran heladerías todo, luego por la tarde noche fuimos a buscar una heladería y tooodo lo que encontrábamos eran restaurantes

Encontramos este lugar, Cuore Italiano casi de casualidad de camino al hotel muy cerca del Castillo. Apenas había gente en el interior y los camareros como los del día anterior correctos pero sin nada destacable.

En cuanto a la comida los precios eran bastante asequibles aunque había un poco de todo.

Esta vez pedimos más variado, pedimos de nuevo un entrante para compartir que eran como unos panecitos inflados, nos debimos de equivocar al pedir porque pensamos que pedíamos gnocchis pero estaban bastante ricos. Junto al entrante nos trajeron un buen tarro de queso en polvo como a mi me gusta para acompañar absolutamente todo 🙂

Y de principal mis acompañantes pidieron pasta, uno carbonara que estaba muy muy rica y otra de tomate que ya no probé pero que no sobró. Y para mi, pensando que por el precio iba a ser un plato tirando a pequeño, me pedí una pizza frita que tenia queso tomate y salami, que estaba que te mueres, sobre todo las partes del centro donde el queso estaba mas concentrado y al morder se derretía. Mi plato era pesado, pero el más barato pues solo me costó 5 euros. Os lo recomiendo muy mucho.

En esta ocasión no pedimos postre y el total de la comida nos salió a unos 15 euros por cabeza

LA LOCANDA DEL GATTO ROSSO

Por la noche decidimos ir a uno de los sitios que, según otro ranking italiano, preparaban uno de los mejores risottos de la ciudad. Casualmente este restaurante La Locanda del Gatto Rosso se encuentra en el interior de la Galería, por lo que ya os imagináis que barato no es, pero un día es un día que estamos de vacaciones!

Generalmente siempre he pensado que estos restaurantes tan pegados a los sitios turísticos son más pues eso, para turistas (que es lo que éramos en realidad) y normalmente rehuimos de comer en este tipo de restaurantes por sus altos precios y por que siempre suele haber uno mejor a dos calles. Pero está vez hicimos excepción.

El sitio estaba repleto casi no había ni una mesa libre cuando llegamos, nos pusieron en la terraza y hacia muchísima humedad pero se soportaba, al fin y al cabo comer dentro de la galería merecía la pena porque es preciosa.

Pedimos una ensalada de burrata para compartir y así tomar algo fresquito, este entrante os lo recomiendo estaba muy muy rica, los tomates me encantaron en general el aliño y la ensaladita pegaban muy bien y estaba muy rico.

Y de principal, estaba claro risotto!. Nuestro amigo se pidió uno de parmesano que venia dentro de una lámina de parmesano que tenias que ir rompiendo para acompañar con el arroz, según mis acompañantes estaba muy rico pero el sabor del queso era muy intenso, asique bien si sois queseros. De hecho a mí es como más me gusta el risotto con bien de parmesano pero para cambiar nosotros compartimos uno con gambas, traía en el centro varias gambas bien cortaditas para mezclar y un poco de nata, estaba fabuloso.

De postre se pidieron una panacota con mermelada de fresa y otro tiramisú, al parecer ambos estaban un poco subidos de azúcar pero estaban bien ricos.

Como os digo esta fue la cena más cara, por el sitio y su ubicación además que pedimos bastantes botellas de agua y refrescos nada baratos. En total nos salió cerca de 30 euros por cabeza. 

TAVERNA DEI GOLOSI

En nuestro último día, yo quería resarcirme por la pizza del primer día y mi amigo quería carne, así que comimos en las proximidades del Castillo que hay numerosos restaurantes en el restaurante Taverna Dei Golosi que de primeras parecía tener ambas cosas.

El local por dentro me recordó a una trattoria típica italiana como las que visitamos en Roma cuando estuvimos. El trato fue de 10, no solo porque los camareros debían ser cubanos y nos atendieron en español muy agradablemente (hasta el momento todos nos habían hablado en italiano y alguno había intentado hablar en ingles) sino porque además estuvieron atentos en todo momento.

Pedimos como siempre entrante más un plato y tras pedir nos pusieron unas tostas con tomate cortado y una pizza de tomate, al principio nos asustamos porque generalmente todo lo que ponen en la mesa si lo tocas te lo cobran, pero nos dijeron que era de cortesía y efectivamente luego en la cuenta no sumó.

El aperitivo que nos sacaron fue muy muy generoso, realmente con eso come una persona muy agusto no le hace falta pedir más. No se si será costumbre o no pero fue un buen detalle.

Tras ello sacaron nuestros platos, volvimos a pedir una ensalada de burrata que estuvo igual de increíble y fresquita que la de la noche anterior y para comer, tal y como os spoileaba previamente, carne y 2 pizzas, diávolas concretamente. La carne estaba bien hecha pero era carilla y venía poca cantidad aunque traía una buena ración de espinacas de acompañante. Y la pizza, eso si que era high level, lo que buscaba yo en mi viaje a Milán una pizza finita bien hecha, estaba realmente riquísima tanto es así que nos la comimos tan rápido que no pude fotografiar los platos principales en esta ocasión.

De postre se pidieron por un lado una tarta de queso, que tenia una cobertura de limón que estaba increíble, es una lástima que haciendo dicha cobertura no tuvieran ningún postre de limón porque les saldría de 10. Y por otro lado, otro tiramisú. Todos los postres del local eran caseros y estaban expuestos como en una neverita a la entrada.

Al igual que en el primer sitio al que fuimos durante el viaje, en este restaurante también tenías que levantar a una especie de barra para pagar.

Este restaurante fue de lejos el que más me gustó de todos y el que principalmente os recomiendo, por el ambiente, el buen trato y sobre todo por la pizza.

En cuanto al precio estuvo muy bien para todo lo que comimos, pues nos salió entorno a unos 25 euros por cabeza. 
Presupuesto por persona para comer en Milán en un fin de semana : 145€/p aproximadamente. 

Espero que os sirva para haceros una idea aproximada de cuánto cuesta comer durante varios días en Milán sin pribarte de nada, comiendo bien y teniendo en cuenta que siempre siempre te cobran el extra de cubiertos/servicio por persona algo que bien podría ser un refresco por cabeza más.

Yo la verdad es que comí y cené muy bien, no hay ningún restaurante que me dejara mal sabor de boca como en otras ocasiones, pese a que la primera pizzería me defraudó un poco.

Espero que os ayude y que elijáis bien 🙂 Bonne Apetite!

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