Experiencia Leña Madrid. Las Brasas x Dani García

EXPERIENCIA EN LEÑA MADRID.

Reservamos con antelación en el sitio mediante su página web (la cuál os dejo anexada en el encabezado) para cenar prontito, a las 20h. concretamente. En este restaurante tienes 10minutos de cortesía para llegar a la hora reservada y un tiempo máximo de 2 horas para cenar, tenerlo en cuenta si sois de los que llegan tarde.

Entrada a Leña Madrid

El local se encuentra en el hotel Hyatt Regency Hesperia Madrid pero no es necesario entrar al hotel para acceder al restaurante, pues al lado de la puerta principal tiene un acceso directo al interior del restaurante. Su entrada es bastante original con el logo del local en movimiento.

Una vez entras hay bastantes escaleras hasta la recepción del restaurante, la cual es espectacular, todo en tonos oscuros y dorados con una luz tenue que ameniza la velada. La cocina es vista y tiene expuesta la carne que posteriormente se podrá degustar.

Nada más llegar nos acompañaron a nuestra mesa y un camarero se presentó informándonos de quienes serían los camareros que nos atenderían esa misma noche.

Pedimos las bebidas mientras esperábamos y decidíamos que pedir. Junto con ellas nos trajeron un poco de embutido ahumado con ralladura de lima y mantequilla con ceniza de puerro que te sirven en directo en la mesa. Ambos increíbles con un poco de pan.

Aperitivo de cortesía

En el momento de pedir el camarero nos dijo que pidiéramos más de un entrante alegando que el único que habíamos pedido tardaría unos 20min. lo cual fue mentira y eso no me gustó. Pues pese a que la elección que hicimos fue buena, podríamos habérnosla ahorrado como habíamos planeado inicialmente.

De entrante pedimos inicialmente un yakipincho de meatball, pero al insistir el camarero que este tardaría mucho en llegar y que mejor pidiéramos más decidimos pedir también el Carpaccio curado de vaca vieja. Fue una buena elección pese a estar algo condicionada por lo que supuestamente iba a tardar el otro entrante. Como os digo no tardó tanto, de hecho ambos entrantes llegaron exactamente a la vez. Un poco feo la mentira para hacer que consumiéramos mas pero bueno.

De los dos entrantes el Carpaccio fue el mejor, por eso no me quejaré más. La cantidad de parmesano que llevaba provocaba una explosión de sabor en la boca que, sumado a la carne que se deshacía estaba muy rico. Os lo recomiendo la verdad.

De principales compartimos el Ribeye de vaca vieja al que añadimos por coste adicional una guarnición de patatas fritas que estaban muy muy ricas. En cuanto a la carne la pedimos al punto, venían 600g. que no está nada mal y por poner un pero diría que estaba cortado demasiado finito lo cual hacia que pareciese que había más. Pero estaba muy buena.

Por otro lado pedimos la famosa hamburguesa que le dio sentido a todo, vienen dos pequeñas hamburguesas cuya carne madurada fue previamente picada y preparada en la mesa. Trae un rico pan de pretzel con salsa bull y quesito havarty.

Esta hamburguesa es la versión que se sirve en el restaurante donde Dani García, el chef, tiene 3 estrellas michelín, poquita broma. Realmente estaba riquísima.

Previamente a servirnos los platos principales al ser carne nos ofrecieron la posibilidad de elegir con qué cuchillo los comeríamos, ofreciéndonos una gran variedad de cuchillos. Puro postureo que siempre gusta.

Por último, pedimos postre decidimos pedir una tarta de chocolate cremosa con avellanas garrapiñadas que estaba muy muy rica, enserio a mi me encantó. Era muy dulce y lo acompañaba lo que creo que era nata, pero que a mi personalmente no me supo a nada.

Y por otro lado, una tarta di Rose íbamos a pedir dos, porque los postres no se comparten, pero al igual que al principio el camarero nos insistió para pedir más comida, en esta ocasión la camarera nos recomendó que solo pidiéramos una pues aparte de ser una bomba calórica es un postre muy contundente que llena en exceso. Nos aconsejó que de probarla y creer que podríamos con dos la pidiéramos pero que, según ella con una íbamos más que sobrados. Y no la faltaba razón.

Resulta que este postre es la estrella de la casa y tan solo hacen 50 al día debido a su elaboración, la verdad es que estaba riquísima. Mis acompañantes estuvieron un buen rato relamiéndose el bigote tras terminar de degustarla.

Viene acompañada de un helado de mantequilla y se trata de un postre elaborado con pan brioche, desconozco qué más ingredientes lleva pero es una bomba calórica, asique id concienciados de que la dieta hoy se salta porque este plato es imprescindible.


Por último, me gustaría mencionar la excelente atención no solo de los camareros sino también de la mujer que atendía en el baño, pues fue especialmente amable y eso siempre es de agradecer (aunque la paguen por serlo). Me gustó mucho el trato recibido por los trabajadores del local desde que entras hasta que sales, de 10.

En cuanto al precio y demás, barato no es pero debo confesaros que me esperaba que la cuenta saliera muchísimo más elevada ya que pedimos bastantes platos. Finalmente la cena nos costó algo menos de 150euros. Menos de 50 euros por cabeza. Nada mal para la calidad de los platos el excelente servicio y el local en el que cenamos.


Espero os sirva este post para decantaros por ir o no a este restaurante relativamente nuevo de Madrid, el cual tiene otro local en Marbella con cuasi la misma carta. Y recordad que ya no es necesario tener una excusa para salir un día a celebrar que seguimos por aquí y que, una vez al año un sitio caro no hace daño 🙂


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