Castro Urdiales, nuestro primer viaje.

He decidido empezar a escribir todos mis viajes, desde que redescubrir mi pasión por viajar hasta la fecha, como ya he relatado el mas actual, el del pasado fin de semana a Londres, empezare pues por el primero de todos y el impulsor de esta grata aventura.

Es probable, y espero que lo sea, que mientras cuento mis viajes pasados surjan nuevos.

Nuestro primer viaje, Castro Urdiales.

Este fue nuestro primer viaje oficial como pareja y lo recuerdo con mucho amor.

La idea surgió en un puente de diciembre (como veréis la mayoría de mis viajes son de pocos días, pero dan para mucho os lo aseguro), esta vez nos ahorramos el hotel ya que mi novio, que es de Bilbao, tenia una casa allí y nos acoplamos el puente.

Cogimos un bus desde Madrid que nos salió en torno a los 70€ por cabeza ida y vuelta, hasta Bilbao claro, ya que no había buses directos por lo que teníamos que en Bilbao cogimos otro autobús que nos dejara en casa.

Por si no lo sabéis Castro Urdiales es una pequeña ciudad en Cantabria, muy acogedora y realmente preciosa, muy cerca del País Vasco, a una media hora mas o menos en bus de Bilbao.

Hacer como nosotros y equivocados a la hora de comprar el billete de bus a Bilbao, os lo recomiendo, pero los dos billetes, tanto el de ida como el de vuelta, ya que nosotros sin querer compramos el billete Premium que hace que las 5 horas de trayecto desde Madrid sean una gozada, te dan de desayunar, tele y lo que quieras, no te masajean de milagro vamos, asique fuimos como dioses.

A la ida,  porque a la vuelta lo habíamos comprado bien y fuimos mas estrechos que otra cosa, (aunque creo que se debía a la desilusión de no ir tan bien como a la ida).

Llegamos a Castro Urdiales agotados del viaje, asique solo pudimos hacer la compra y arreglarnos para salir a cenar.

Cenamos en la sidrería Marcelo, recomendadisima al 200%, siempre que pidáis un buen txuletón, nosotros comimos de lujo y nos atendieron maravillosamente, además como yo no fui quien pago todavía me supo mejor la cena.

Tras la cena fuimos a por unos pastelitos típicos de allí a una pastelería tradicional, la verdad es que llegar y ver tanto dulce nos hizo perder la cabeza y comprar mas de la cuenta. Recordar que esta muy bien comer con los ojos, pero que luego os los tenéis que comer, fue una pena tener que tirar unos cuantos.

Como llovía nos fuimos dando un paseo a casa, la zona tiene un ambiente estupendo por la noche pese a las lluvias.

Bilbao.

Al estar tan cerca de Bilbao es imprescindible una visita a esa magnifica ciudad, el billete es bastante asequible, por lo que no hay excusa. Además la estación de buses esta a menos de 2minutos de San Mames, y por tanto es otra visita obligada y mas cuando mi compañero es fan incondicional del Athletic de Bilbao.

El nuevo San Mames es súper chulo, (aunque nunca vi el viejo) cuando fuimos había partido por lo que además estaba iluminado.

De ahí cogimos el metro hasta el centro, para ver la ría, el mercado y todo el casco histórico de la ciudad.

Comimos por la zona unos pintxos en la plaza nueva Bilbao, como esta repleto de bares lo ideal es ir de pintxo en pintxo cada uno en un bar diferente, sin embargo nosotros solo nos tomamos uno para probar y continuamos nuestro camino hasta terminar en el museo Guggenheim, donde allí decidimos comer algo mas, error.

Pero si queréis hacer una buena ruta de pintos vascos podéis mirar alguna interesante aquí 🙂

El bar que hay en el museo es lo mas caro hasta la fecha de donde he estado, caro y malo, porque si estuviese medianamente rico lo puedes dejar pasar pero no. Muy mal no os lo recomiendo ni para una botella de agua sinceramente.

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Mi opinión acerca del museo, puesto que nosotros decidimos entrar es sinceramente algo caro para lo que ofrece (pero mas barato en relación calidad precio que su bar) muchas de las obras y exposiciones me gustaron, me lo pase bastante bien y lo vimos todo, pero la audio guía se me hizo muy pesada. Por tanto si vais por allí entrar solo en caso de que de verdad os vaya a gustar.

Como ya he mencionado había partido por lo que la vuelta a la estación de buses fue inundada por seguidores del Athletic. Al llegar a casa pedimos unas pizzas y esas como las de todos lados 🙂

Último día.

El último día aprovechamos para ver Castro mas en profundidad, y me enamore de su playa. Nuestra casa estaba a menos de 10 minutos andando y la verdad es que la localización de todo no podía ser mejor.

Dimos una vuelta por el paseo alrededor de la playa y luego nos adentramos de nuevo un poco en el casco histórico y centro de la ciudad. Como buen vasco, mi novio preparo una rica comida antes de partir de nuevo a Madrid.


La verdad es que de este viaje no hicimos demasiadas fotos en las que no salgamos nosotros sonrientes sin dejar un trocito de cámara para que se vea el sitio. Con la practica nuestros álbumes han ampliado mucho.

Fue un viaje breve y bonito y os lo recomiendo 100%, para el que no haya ido al norte no sabe la belleza y el encanto que se pierde.

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2 respuestas a “Castro Urdiales, nuestro primer viaje.

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